viernes, 29 de mayo de 2020

Masa para pizza casera con levadura fresca

Ingredientes

  • 250 gramos de harina de fuerza + algo más (unos 15-20gr más)

  • 150 mililitros de agua caliente

  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra

  • 1 pellizco de sal

  • Levadura fresca de panadero (25 gramos)

Receta

  1. Para empezar a preparar nuestra masa de pizza con levadura fresca de panadería cogemos un bol amplio y tamizamos dentro la harina. Hacemos un hueco dentro, dándole forma de volcán y añadimos con cuidado el agua (Truco: el agua tibia, yo uso la caliente del grifo), el aceite y la levadura.
  2. Tapamos los líquidos con parte de la harina que tenemos alrededor, añadimos un pellizco de sal y dejamos reposar cinco minutos (Truco: se mezcla mucho mejor).
  3. A continuación, con las manos muy limpias nos ponemos a amasar. Al principio parecerá que no va a salirnos y que todo se nos pega a las manos, pero al cabo de unos minutos veréis como la masa de pizza queda suave, se va despegando y va adquiriendo una textura elástica. Yo le voy agregando harina un poco más para que termine de quedar bien.
  4. Cuando la masa de pizza con levadura tenga la consistencia adecuada, formamos una bola con ella, y la pintamos con unas gotitas de aceite. En un bol amplio la ponemos y la hacemos rodar para que quede bien impregnada del aceite por todos lados. Tapamos el bol con un paño limpio de cocina. Para que leve, la dejamos reposar en un lugar cálido de nuestra casa, alejado de corrientes.
  5. Cuando la masa de pizza casera haya crecido hasta alcanzar el doble de su volumen inicial (aprox. 30-40min) enharinamos levemente la mesa de la cocina o la encimera (bien limpias, por supuesto), la volcamos encima y desgasificamos, es decir, golpeamos suavemente con las manos para que pierda el aire. Amasamos uno o dos minutos y ya podemos estirar la masa con el rodillo (o lanzándola al aire si te atreves) y preparar nuestra pizza favorita.
  6. Puedes dividir la masa de pizza esponjosa con levadura seca en dos partes, meterla en bolsas de congelar, cerrarlas muy bien y congelarlas. Cuando la quieras para preparar tu pizza casera al gusto bastará con sacarla con antelación del congelador y dejar que se descongele en el frigorífico.